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Una alumna de Hostelería de Pravia, única asturiana en el concurso de "Le Cordon Blue"

Fuente: La Nueva España - Fecha: 19/01/2017

Andrea Muñoz Pasarín mamó la cocina desde muy pronto entre los fogones de su abuela. Años después, dejó la carrera de Química en el penúltimo año para cumplir su sueño, convertirse en cocinera profesional. Un camino lleno de esfuerzo y mucha práctica que no se le está dando nada mal, pues es la única estudiante del grado superior de Dirección de Cocina de Asturias que participará en el prestigioso premio "Promesas de la Alta Cocina" que organiza la escuela "Le Cordon Blue" de Madrid. "Me lo propuso un profesor y pensé: '¿por qué no intentarlo?', y estoy contenta porque es una experiencia nueva", afirma la joven de 24 años y estudiante de la Escuela de Hostelería de Pravia.

Pasión por la cocina y la gastronomía no le faltan, y mucho menos las ganas. Por las mañanas asiste a las clases del segundo curso y por las tardes regresa a la cocina del instituto praviano para preparar la prueba. Ya ha pasado la primera selección gracias a las notas de su expediente académico y varias cartas de recomendación de sus mentores. Ahora, ultima un vídeo en el que preparará unas recetas para ganarse al jurado. Una grabación que también se votará por las redes sociales de "Le Cordon Blue". "Aunque lo tienen en cuenta, es el jurado profesional el que valora el trabajo que hayas hecho", precisa.

Si pasa será una de los diez elegidos para la final. Un duelo en el que está en juego una beca de 23.000 euros para estudiar en la escuela madrileña y 1.500 euros para reforzar la Escuela de Hostelería de Pravia. Y el segundo clasificado también tendrá beca de 15.000 euros. "Estoy trabajando mucho, por esfuerzo que no sea", advierte. Dedicación y mucha práctica es en lo que más se está empleando para competir al mejor nivel. Deberá deshuesar y despiezar un conejo, cocinarlo y preparar dos guarniciones, una de patata Anna y otra propia. "Voy a emplear productos de la tierra y de temporada", comenta sin dar más pistas.

Pese a que está concentrada en todos los preparativos, Muñoz está que no se lo termina de creer del todo: "Estaba en clase toda la mañana mirando el móvil y cuando se publicó la lista y llegué a la letra de mi apellido no me atrevía a bajar más". Ilusión tiene por toneladas y no le falta capacidad de trabajo.