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Pravia cambia la consola por la caña

Fuente: La Nueva España

Pravia,



L. VALDÉS



Inculcar a los más jóvenes el papel que ha tenido el salmón y la pesca en la cultura y en la historia de la comarca. Éste fue el reto que ayer se propuso el gerente del Grupo de Desarrollo Rural (GDR) del Bajo Nalón, Juan Antonio Lázaro, con los niños que participan estos días en la primera edición del campus multideportivo que organiza el Ayuntamiento de Pravia, durante una excursión a orillas del Narcea. Emocionados con las técnicas de pesca aprendidas durante la mañana, a más de uno no le hubiese importado cambiar su consola por una caña de pescar.



Durante el recorrido, de unas tres horas de duración, el grupo visitó el coto salmonero de La Figal y el puente de Quinzanas, dos lugares emblemáticos para los pescadores de la zona, y contemplaron desde el mirador del coto de La Figal la confluencia de los ríos Narcea y Nalón. También hicieron una parada en una de las numerosas plantaciones de kiwis pravianas, donde los pequeños descubrieron el ciclo biológico de este fruto, así como su procedencia. «Creíamos que su país de origen era Nueva Zelanda, pero ahora ya sabemos que es China», apuntó Laura Carbajal. «También nos han explicado por qué unas plantas tienen fruto, las hembras, y otras no, los machos», añadió su hermano, Manuel Carbajal.



Muy concienciados tras las explicaciones de Lázaro, los jóvenes expusieron cuáles son, en su opinión, los principales enemigos para la conservación del salmón en los ríos asturianos. «Tenemos que cuidar el medio ambiente para frenar la contaminación e impedir una pesca sin control, tiene que haber unas normas», afirmaron con la lección bien aprendida.



Sin despegar su vista del río, los niños buscaron insistentemente un salmón. No hubo suerte, pero sí vieron muchas truchas y otros peces a los que Lázaro fue poniendo nombre. La savia nueva del río demostró estar al tanto de la polémica surgida en torno al «campanu» de este año, que supuestamente fue pescado en el río Esva y no en el Narcea como afirmó su pescador, y no ocultaron su decepción. No obstante, a todos les gustaría que un salmón picase algún día su anzuelo. Por el momento, ayer hicieron sus primeros pinitos y los organizadores lograron que los pequeños cambiasen encantados sus cada vez más habituales hábitos sedentarios por una jornada de ocio al aire libre y en contacto con la naturaleza. La falta de entrenamiento hizo que más de uno se fuese a casa con agujetas, pero seguro que tras la caminata todos durmieron a pierna suelta y soñaron con el río Narcea.